En un sótano de la Universidad de Dinamarca del Sur se encuentran almacenados miles de cerebros humanos que fueron extraídos durante las autopsias de pacientes que murieron en institutos psiquiátricos en todo el país a lo largo de más de un siglo. El doctor Martin Wirenfeldt Nielsen es el encargado de la colección de cerebros en la Universidad de Dinamarca del Sur.
En 1945, dos médicos propusieron crear la colección más grande de cerebros del mundo con la esperanza de que los futuros doctores pudieran examinarlos una vez que la ciencia hubiera avanzado. La colección consistía en 5.500 cerebros con demencia, 1.400 con esquizofrenia, 400 con trastorno bipolar y 300 con depresión, extraídos durante autopsias de pacientes que murieron entre 1940 y 1980. Sin embargo, los cerebros fueron preservados sin el consentimiento previo de los pacientes ni de sus familiares, lo que provocó un largo debate nacional sobre qué hacer con ellos.
En la década de 1990, el Consejo de Ética de Dinamarca determinó que los tejidos podían ser usados para la investigación científica y para ayudar a comprender enfermedades como el Alzheimer y el Parkinson. La colección fue trasladada a Odense, donde se dio a conocer al público. El hallazgo de este banco de cerebros generó uno de los primeros debates éticos sobre ciencia en Dinamarca, poniendo en relieve la estigmatización de la salud mental y la falta de derechos de los pacientes en el pasado. Actualmente cuenta con cerca de 10.000 cerebros humanos.

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